Cuando a tu IA de confianza le da órdenes un extraño (sin un solo clic)
Unos investigadores han demostrado que bastaba un mensaje de un desconocido para secuestrar la IA empresarial de Salesforce, hacerle robar datos de clientes sin que nadie pulsara nada y convertirla en un enviador de phishing desde dentro. El fallo ya está tapado, pero deja al descubierto el gran punto débil de la era de los agentes de IA: se creen todo lo que leen.